sábado, 5 de febrero de 2011

"SI YO FUERA DIRIGENTE POLÍTICO...", ESCRIBE JUAN MANUEL LÓPEZ CABALLERO EN LA REVISTA DINERO

Una valiosa e interesante reflexión del analista y columnista Juan Manuel López Caballero, publicada en la revista Dinero, compartimos con nuestros ciberlectores. 
Ha de quedar claro que hacer política es asumir una actitud ante la Vida y trabajar en esa senda. Dependerá de la orientación de dicha actitud, el camino que se escoja. Lean y que cada quien saque sus propias conclusiones. Las nuestras ven la política como un compromiso de trabajo por el mejoramiento de la calidad de vida de la gente, o como señala el artículo 2º de la Constitución de 1991, luchar por alcanzar en Colombia "...un orden justo", con todo lo que ello implica.
 http://www.dinero.com/edicion-impresa/columnistas/fuera-dirigente-politico_83256.aspx
 
Publicado: 02/04/2011

Si yo fuera dirigente político…

Siempre, en el escenario teórico de quien deseara 'hacer política', el siguiente paso sería entender el contexto del momento. Por supuesto, comenzar por cómo y quién es el Gobierno, y cómo y quién representa alternativas (u oposición) a él.

Por: Juan Manuel López Caballero

Una reflexión que cada cual debería hacerse es ¿cómo sería yo si fuera un 'político'? o ¿cómo debería ser un líder político?

Lo primero a clarificar sería lo que se buscaría en la actividad política. La respuesta obvia: ayudar a construir un modelo de sociedad y de Estado de acuerdo a unos análisis y convicciones propias; pero hoy prácticamente a nadie se le ocurre esto. Para la población en general es claro que la 'política' es para figurar, volverse importante y poderoso, y no pocas veces rico; y seguramente quienes ya están en esa actividad se mofarían de alguien que tuviera una preocupación diferente a la de cómo ganar elecciones.

Una vez definido el propósito, lo consecuente sería ubicarse dentro del espectro de los partidos, de acuerdo a lo que se supone que ellos defienden. Para citar como ejemplo mi caso personal, en la medida que el Partido Liberal ha sido el que reivindica la necesidad de un cambio en el orden social y que el camino debe ser el de unas muy profundas reformas o el equivalente a una revolución pero por la vía institucional, esa sería la opción.

Pero respecto al 'Partido Liberal' toca un par de aclaraciones:

La primera, que bajo ese nombre han convivido dos tendencias cada vez más contradictorias: la que da una prioridad absoluta a la libertad del individuo (y por eso toma ese nombre), que corresponde a las ideologías nacidas para enfrentar inicialmente la omnipotencia del soberano y después la del Estado (es decir, las monarquías, las tiranías y los estados totalitarios) y, de otra parte, la que da más importancia a la armonía ciudadana, basada en que por sobre el derecho individual está la necesidad de una justicia social. Mientras para la primera la competencia debe dar el orden natural de la comunidad, para la segunda la responsabilidad social y la solidaridad deben ser las que determinan la clase de sociedad que se busca y el Estado que la debe organizar.
Hoy, la primera ha coronado casi en forma absoluta ('el fin de la historia') con el modelo o las tesis neoliberales, al tiempo que la segunda ha estado arrinconada y casi desaparecida. En el mundo esta situación es revisada y a ella se atribuyen la crisis de las economías, las confrontaciones y guerras entre culturas, y la destrucción del medio ambiente -es decir, el fracaso y el retraso en lo que debería ser el avance de la humanidad-. Pero en referencia a la actividad política del Partido Liberal en Colombia el resultado es aún más claro en el sentido que al identificarse con esa línea perdió totalmente la sintonía con su electorado: lo dicen las votaciones cuando, después de haber peleado y compartido durante siglo y medio el puesto de partido mayoritario, en escasos quince años cayó a menos de la quinta parte en el Congreso y a un escaso 7% de la votación total su candidato presidencial.

Esto lleva a la segunda aclaración; a saber, que también su organización ha mostrado tradicionalmente una división: por su propia naturaleza de partido de debate siempre existe una línea oficial y unos grupos, movimientos o disidencias que proponen un cambio de orientaciones y de directivas; casos se dieron con Gaitán, con el MRL o con Luis Carlos Galán; sin embargo, nunca el 'oficialismo' había estado tan lejos del respaldo popular (se repite: lo muestran las votaciones).

Siempre, en el escenario teórico de quien deseara 'hacer política', el siguiente paso sería entender el contexto del momento. Por supuesto, a comenzar por cómo y quién es el Gobierno, y cómo y quién representa alternativas (u oposición) a él. De esto último no hay mucho que decir: ni como partidos ni como líderes se ve nada que tenga peso, en cuanto a proponer algo distinto, coherente y en consecuencia que pueda tener algún impacto para el país; solo giran alrededor de cómo maniobrar en función de las elecciones, pero no teniendo verdaderas propuestas de alguna significación; que ganen o pierdan solo cambiará la suerte de sus candidatos pero para nada la del país. El contexto en resumen se reduce -por lo menos por ahora- a la 'Unidad Nacional' y al gobierno de Juan Manuel Santos.

Esclarecer la personalidad del presidente Santos se vuelve esencial. Pero no para calificar sus características sino simplemente para entenderlas y trabajar con ellas.

No peca de ambición en ningún aspecto: como él mismo lo dijo, ha tenido todo, y ni el poder, ni el dinero, ni la figuración son una meta para él. Tiene en cambio una vanidad superlativa: tanto como su obsesión a lo largo de la vida era llegar a Presidente, ahora su fijación es pasar a la historia en forma destacada. Se menciona su falta de lealtad; la realidad es que es furiosamente leal, pero a sí mismo: no tiene compromisos con individuos, ni con ideologías, ni con partidos, ni con modelos, y por eso mismo no tiene posiciones en contra de nada ni de nadie sino una gran capacidad de adaptación a las circunstancias. Sin duda alguna es inteligente, analiza y estudia y prepara sus acciones y además las acompaña de la habilidad para llevarlas a la práctica.
Por último, lo que tanto se repite, es un jugador nato, un apostador fuerte acostumbrado a que interese tanto o más el estudio del adversario que las cartas que uno tiene. Un buen ejemplo es su relación con Uribe: la limita a repetir que lo admira y a manejar las políticas y nombramientos que se requieren para corregir la catástrofe que dejó; es problema de Uribe cómo manejar eso; no hay peor ciego que el que no quiere ver, y solo esos ciegos no entienden que ninguna persona inteligente y con personalidad podía comprometerse con la continuidad de los enfrentamientos con las Cortes o con los vecinos; o con el tratamiento a la oposición, a los independientes, a las ONG; y solidarizarse con los delitos ya conocidos. La habilidad ha consistido en dejar que el espejo retrovisor opere solo, sin necesidad de destacar o reivindicar diferencias y distancias que se expresan por sí mismas.

Es de suponer que con su inteligencia tiene claro que, si no logra una paz en el país, cualquier gestión por buena que sea será solo otra administración más del tiempo de la guerra. Y en sentido contrario, que un acuerdo de paz, cualquiera que sea, lo pasa ipso facto a la historia, además de facilitar otra clase de resultados positivos.

Y sus otras características -falta de compromiso con cualquier persona o línea; habilidad para moverse tanto en el escenario como en la sombra; vocación para apostar duro-, permiten que sea la persona apropiada para una negociación. Negociación que también debe tener claro que es solo un aspecto formal, porque no puede llevar a ninguna verdadera salida o solución.

De ser correcto este análisis, las elecciones de octubre (y cómo se divide el uribismo y el santismo o el centro-derecha y el centro-izquierda) no solo son de poca importancia dentro de una perspectiva histórica, sino tampoco lo que más trasnocha al Primer Mandatario. Y de ser esto así, es sobre estas bases que deberían trabajar quienes tienen más preocupación por el futuro y por el país que por ellos mismos, y sobre todo quienes vemos que para poder enfrentar el verdadero problema nacional -el de una sociedad y un estado mal organizados- es requisito acabar con el pretexto de que la prioridad es la llamada 'guerra al terrorismo'.

"SI YO FUERA DIRIGENTE POLÍTICO...", ESCRIBE JUAN MANUEL LÓPEZ CABALLERO EN LA REVISTA DINERO

Una valiosa e interesante reflexión del analista y columnista Juan Manuel López Caballero, publicada en la revista Dinero, compartimos con nuestros ciberlectores. 
Ha de quedar claro que hacer política es asumir una actitud ante la Vida y trabajar en esa senda. Dependerá de la orientación de dicha actitud, el camino que se escoja. Lean y que cada quien saque sus propias conclusiones. Las nuestras ven la política como un compromiso de trabajo por el mejoramiento de la calidad de vida de la gente, o como señala el artículo 2º de la Constitución de 1991, luchar por alcanzar en Colombia "...un orden justo", con todo lo que ello implica.
 http://www.dinero.com/edicion-impresa/columnistas/fuera-dirigente-politico_83256.aspx
 
Publicado: 02/04/2011

Si yo fuera dirigente político…

Siempre, en el escenario teórico de quien deseara 'hacer política', el siguiente paso sería entender el contexto del momento. Por supuesto, comenzar por cómo y quién es el Gobierno, y cómo y quién representa alternativas (u oposición) a él.

Por: Juan Manuel López Caballero

Una reflexión que cada cual debería hacerse es ¿cómo sería yo si fuera un 'político'? o ¿cómo debería ser un líder político?

Lo primero a clarificar sería lo que se buscaría en la actividad política. La respuesta obvia: ayudar a construir un modelo de sociedad y de Estado de acuerdo a unos análisis y convicciones propias; pero hoy prácticamente a nadie se le ocurre esto. Para la población en general es claro que la 'política' es para figurar, volverse importante y poderoso, y no pocas veces rico; y seguramente quienes ya están en esa actividad se mofarían de alguien que tuviera una preocupación diferente a la de cómo ganar elecciones.

Una vez definido el propósito, lo consecuente sería ubicarse dentro del espectro de los partidos, de acuerdo a lo que se supone que ellos defienden. Para citar como ejemplo mi caso personal, en la medida que el Partido Liberal ha sido el que reivindica la necesidad de un cambio en el orden social y que el camino debe ser el de unas muy profundas reformas o el equivalente a una revolución pero por la vía institucional, esa sería la opción.

Pero respecto al 'Partido Liberal' toca un par de aclaraciones:

La primera, que bajo ese nombre han convivido dos tendencias cada vez más contradictorias: la que da una prioridad absoluta a la libertad del individuo (y por eso toma ese nombre), que corresponde a las ideologías nacidas para enfrentar inicialmente la omnipotencia del soberano y después la del Estado (es decir, las monarquías, las tiranías y los estados totalitarios) y, de otra parte, la que da más importancia a la armonía ciudadana, basada en que por sobre el derecho individual está la necesidad de una justicia social. Mientras para la primera la competencia debe dar el orden natural de la comunidad, para la segunda la responsabilidad social y la solidaridad deben ser las que determinan la clase de sociedad que se busca y el Estado que la debe organizar.
Hoy, la primera ha coronado casi en forma absoluta ('el fin de la historia') con el modelo o las tesis neoliberales, al tiempo que la segunda ha estado arrinconada y casi desaparecida. En el mundo esta situación es revisada y a ella se atribuyen la crisis de las economías, las confrontaciones y guerras entre culturas, y la destrucción del medio ambiente -es decir, el fracaso y el retraso en lo que debería ser el avance de la humanidad-. Pero en referencia a la actividad política del Partido Liberal en Colombia el resultado es aún más claro en el sentido que al identificarse con esa línea perdió totalmente la sintonía con su electorado: lo dicen las votaciones cuando, después de haber peleado y compartido durante siglo y medio el puesto de partido mayoritario, en escasos quince años cayó a menos de la quinta parte en el Congreso y a un escaso 7% de la votación total su candidato presidencial.

Esto lleva a la segunda aclaración; a saber, que también su organización ha mostrado tradicionalmente una división: por su propia naturaleza de partido de debate siempre existe una línea oficial y unos grupos, movimientos o disidencias que proponen un cambio de orientaciones y de directivas; casos se dieron con Gaitán, con el MRL o con Luis Carlos Galán; sin embargo, nunca el 'oficialismo' había estado tan lejos del respaldo popular (se repite: lo muestran las votaciones).

Siempre, en el escenario teórico de quien deseara 'hacer política', el siguiente paso sería entender el contexto del momento. Por supuesto, a comenzar por cómo y quién es el Gobierno, y cómo y quién representa alternativas (u oposición) a él. De esto último no hay mucho que decir: ni como partidos ni como líderes se ve nada que tenga peso, en cuanto a proponer algo distinto, coherente y en consecuencia que pueda tener algún impacto para el país; solo giran alrededor de cómo maniobrar en función de las elecciones, pero no teniendo verdaderas propuestas de alguna significación; que ganen o pierdan solo cambiará la suerte de sus candidatos pero para nada la del país. El contexto en resumen se reduce -por lo menos por ahora- a la 'Unidad Nacional' y al gobierno de Juan Manuel Santos.

Esclarecer la personalidad del presidente Santos se vuelve esencial. Pero no para calificar sus características sino simplemente para entenderlas y trabajar con ellas.

No peca de ambición en ningún aspecto: como él mismo lo dijo, ha tenido todo, y ni el poder, ni el dinero, ni la figuración son una meta para él. Tiene en cambio una vanidad superlativa: tanto como su obsesión a lo largo de la vida era llegar a Presidente, ahora su fijación es pasar a la historia en forma destacada. Se menciona su falta de lealtad; la realidad es que es furiosamente leal, pero a sí mismo: no tiene compromisos con individuos, ni con ideologías, ni con partidos, ni con modelos, y por eso mismo no tiene posiciones en contra de nada ni de nadie sino una gran capacidad de adaptación a las circunstancias. Sin duda alguna es inteligente, analiza y estudia y prepara sus acciones y además las acompaña de la habilidad para llevarlas a la práctica.
Por último, lo que tanto se repite, es un jugador nato, un apostador fuerte acostumbrado a que interese tanto o más el estudio del adversario que las cartas que uno tiene. Un buen ejemplo es su relación con Uribe: la limita a repetir que lo admira y a manejar las políticas y nombramientos que se requieren para corregir la catástrofe que dejó; es problema de Uribe cómo manejar eso; no hay peor ciego que el que no quiere ver, y solo esos ciegos no entienden que ninguna persona inteligente y con personalidad podía comprometerse con la continuidad de los enfrentamientos con las Cortes o con los vecinos; o con el tratamiento a la oposición, a los independientes, a las ONG; y solidarizarse con los delitos ya conocidos. La habilidad ha consistido en dejar que el espejo retrovisor opere solo, sin necesidad de destacar o reivindicar diferencias y distancias que se expresan por sí mismas.

Es de suponer que con su inteligencia tiene claro que, si no logra una paz en el país, cualquier gestión por buena que sea será solo otra administración más del tiempo de la guerra. Y en sentido contrario, que un acuerdo de paz, cualquiera que sea, lo pasa ipso facto a la historia, además de facilitar otra clase de resultados positivos.

Y sus otras características -falta de compromiso con cualquier persona o línea; habilidad para moverse tanto en el escenario como en la sombra; vocación para apostar duro-, permiten que sea la persona apropiada para una negociación. Negociación que también debe tener claro que es solo un aspecto formal, porque no puede llevar a ninguna verdadera salida o solución.

De ser correcto este análisis, las elecciones de octubre (y cómo se divide el uribismo y el santismo o el centro-derecha y el centro-izquierda) no solo son de poca importancia dentro de una perspectiva histórica, sino tampoco lo que más trasnocha al Primer Mandatario. Y de ser esto así, es sobre estas bases que deberían trabajar quienes tienen más preocupación por el futuro y por el país que por ellos mismos, y sobre todo quienes vemos que para poder enfrentar el verdadero problema nacional -el de una sociedad y un estado mal organizados- es requisito acabar con el pretexto de que la prioridad es la llamada 'guerra al terrorismo'.

jueves, 3 de febrero de 2011

"SOÑAMOS CON ESTO, SEÑORES DEL PARTIDO LIBERAL", apoyo joven y renovado a JOHN SUCERQUIA

Registramos un mensaje muy especial, de dos jóvenes ituanguinos, universitarios ambos, que asumen una posición crítica frente a la realidad social nuestra y al mismo tiempo ven con esperanza e ilusión la opción de cambio que representa JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE como candidato a la Alcaldía de Ituango.

Les compartimos el mensaje que suscriben JORGE MARIO GÓEZ y JULIÁN LÓPEZ, estudiantes de la Universidad de Antioquia:


"SOÑAMOS CON ESTO, SEÑORES DEL PARTIDO LIBERAL"

"Durante muchos años los habitantes de nuestro municipio han esperado la voz de un candidato que los guíe al cambio, a esa lucha final contra la injusticia social, que no es ningùn secreto.

En aquellos momentos en los que la desesperación del pueblo había llegado al extremo de la incorfomidad y se pedía justicia, nos volvieron a engañar.

Siempre han encontrado una forma de engañarnos, distraernos, apaciguarnos con nuevas fórmulas que siempre paran en lo mismo: el sufrimiento para el pueblo y el bienestar para unos pocos.

Esto debe cambiar es nuestra obligación cambiarlo. Por eso estamos dispuestos a depositar nuestro voto de confianza en ustedes, para que la próxima generación de ituanguinos no sea de esclavos.

Para que los hijos de todas las familias ituanguinas tengan educación, techo, comida, vestido y, sobre todo dignidad.

Para que los futuros ituanguinos  puedan tener un pueblo próspero y unido en justicia social e integral.

¿Por qué conformarnos con las migajas del pastel cuando éste es nuestro por derecho?


Los ituanguinos esperamos que las próximas elecciones no sean una comedia de candidatos que son fuertemente cuestionados por el pueblo y que los vuelven aceptar como representantes de los diferentes partidos, con movimientos de renovación a base de ideas y de personas que no sólo son inútiles  sino que han traicionado al pueblo.

Soñamos que el próximo alcalde de nuestro municipio comparta los mismos ideales del pueblo, que encuentre el deseo y la realización de una unidad por la base, la base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionalistas. Sin ningún ánimo de combatir a los elementos ravolucionarios da cualquier sector, movimiento o partido. Sin caudillismos. Que busque liberar el pueblo de la injusticia.

POSDATA:

Ituango se cansó, nos cansamos de ciertos soñadores y hábiles trucos publicitarios de quienes acostumbran alimentarse de la savia de los grandes y medrar a la sombra confortante de los hombres prestigiosos e inocultables.

Confiamos en Usted: JHON DE JESÙS SUCERQUIA ADARVE... ¡por el futuro de Ituango!

Atentamente: Jorge Mario Góez David.
Atentamente: Julián López Arango".
--
RESPUESTA:

Jorge Mario, Julián, qué hermosa reflexión traen ustedes. Es un canto, una ilusión, una búsqueda, el sueño de un pueblo justo en las palabras jóvenes que representan, llenas de esperanza y compromiso en el futuro del pueblo que nos albergó para nacer y de nosotros espera la decisión de luchar para cambiarlo, para hacerlo equitativo y justo.
Nosotros, en este grupo de trabajo, estamos comprometidos con esa ilusión, con ese sueño. No vamos a defraudarlos.
Gracias por sus palabras que renuevan nuestro compromiso.

"SOÑAMOS CON ESTO, SEÑORES DEL PARTIDO LIBERAL", apoyo joven y renovado a JOHN SUCERQUIA

Registramos un mensaje muy especial, de dos jóvenes ituanguinos, universitarios ambos, que asumen una posición crítica frente a la realidad social nuestra y al mismo tiempo ven con esperanza e ilusión la opción de cambio que representa JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE como candidato a la Alcaldía de Ituango.

Les compartimos el mensaje que suscriben JORGE MARIO GÓEZ y JULIÁN LÓPEZ, estudiantes de la Universidad de Antioquia:


"SOÑAMOS CON ESTO, SEÑORES DEL PARTIDO LIBERAL"

"Durante muchos años los habitantes de nuestro municipio han esperado la voz de un candidato que los guíe al cambio, a esa lucha final contra la injusticia social, que no es ningùn secreto.

En aquellos momentos en los que la desesperación del pueblo había llegado al extremo de la incorfomidad y se pedía justicia, nos volvieron a engañar.

Siempre han encontrado una forma de engañarnos, distraernos, apaciguarnos con nuevas fórmulas que siempre paran en lo mismo: el sufrimiento para el pueblo y el bienestar para unos pocos.

Esto debe cambiar es nuestra obligación cambiarlo. Por eso estamos dispuestos a depositar nuestro voto de confianza en ustedes, para que la próxima generación de ituanguinos no sea de esclavos.

Para que los hijos de todas las familias ituanguinas tengan educación, techo, comida, vestido y, sobre todo dignidad.

Para que los futuros ituanguinos  puedan tener un pueblo próspero y unido en justicia social e integral.

¿Por qué conformarnos con las migajas del pastel cuando éste es nuestro por derecho?


Los ituanguinos esperamos que las próximas elecciones no sean una comedia de candidatos que son fuertemente cuestionados por el pueblo y que los vuelven aceptar como representantes de los diferentes partidos, con movimientos de renovación a base de ideas y de personas que no sólo son inútiles  sino que han traicionado al pueblo.

Soñamos que el próximo alcalde de nuestro municipio comparta los mismos ideales del pueblo, que encuentre el deseo y la realización de una unidad por la base, la base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionalistas. Sin ningún ánimo de combatir a los elementos ravolucionarios da cualquier sector, movimiento o partido. Sin caudillismos. Que busque liberar el pueblo de la injusticia.

POSDATA:

Ituango se cansó, nos cansamos de ciertos soñadores y hábiles trucos publicitarios de quienes acostumbran alimentarse de la savia de los grandes y medrar a la sombra confortante de los hombres prestigiosos e inocultables.

Confiamos en Usted: JHON DE JESÙS SUCERQUIA ADARVE... ¡por el futuro de Ituango!

Atentamente: Jorge Mario Góez David.
Atentamente: Julián López Arango".
--
RESPUESTA:

Jorge Mario, Julián, qué hermosa reflexión traen ustedes. Es un canto, una ilusión, una búsqueda, el sueño de un pueblo justo en las palabras jóvenes que representan, llenas de esperanza y compromiso en el futuro del pueblo que nos albergó para nacer y de nosotros espera la decisión de luchar para cambiarlo, para hacerlo equitativo y justo.
Nosotros, en este grupo de trabajo, estamos comprometidos con esa ilusión, con ese sueño. No vamos a defraudarlos.
Gracias por sus palabras que renuevan nuestro compromiso.

"CUENTE CON MI APOYO JOHN": María Fanny Vera Valderrama

Registramos diferentes reacciones que generó el lanzamiento de la candidatura de nuestro compañero JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE a la Alcaldía de Ituango. Este mensaje es de Fanny Vera Valderrama:

"John te deseo muchos exitos en esta nueva meta, Ituango necesita de personas comprometidas y que quieran la patria chica para hacerla grande, con tu experiencia y fortaleza puedes aportar  mucho al desarrollo del municipio. Cuenta con mi apoyo.

Maria Fanny Vera Valderrama
Asesora Social (Antropóloga)
UT-2011- COLOMBIA".

"CUENTE CON MI APOYO JOHN": María Fanny Vera Valderrama

Registramos diferentes reacciones que generó el lanzamiento de la candidatura de nuestro compañero JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE a la Alcaldía de Ituango. Este mensaje es de Fanny Vera Valderrama:

"John te deseo muchos exitos en esta nueva meta, Ituango necesita de personas comprometidas y que quieran la patria chica para hacerla grande, con tu experiencia y fortaleza puedes aportar  mucho al desarrollo del municipio. Cuenta con mi apoyo.

Maria Fanny Vera Valderrama
Asesora Social (Antropóloga)
UT-2011- COLOMBIA".

domingo, 30 de enero de 2011

"Cuando la política es asexuada...", interesante reflexión de María Jimena Duzán en la revista Semana

Cuando la política es asexuada...

Por María Jimena Duzán
OPINIÓNEsos jóvenes políticos temen comprometerse a emitir juicios de valor y navegan en una cómoda neutralidad para que nadie se moleste.
 
 
http://www.semana.com/noticias-opinion/cuando-politica-asexuada/150975.aspx
 
Sábado 29 Enero 2011
Desde hace unos años vengo detectando la aparición de unos políticos que han puesto de moda la pragmática tesis de que para hacer política no se necesita tener ninguna ideología ni recurrir a ninguna teoría. Son políticos aguados, neutros, que siempre están al margen de los grandes temas del país porque no quieren que se les ubique en ningún espectro.

No se esfuerzan por tener una opinión formada de nada que les imponga asumir una posición; se distinguen por que todos ellos consideran que para ser un candidato a concejal, a alcalde o a gobernador lo que se necesita es tener las dotes de un gerente -¿para qué mas?-, y aunque casi todos ellos tienen cierto sex appeal personal innegable, son asexuados en política.

Los más preclaros representantes de esta nueva élite son Enrique Peñalosa y Sergio Fajardo. Los dos se han definido siempre como gerentes de la cosa pública y tanto el uno como el otro se ufanan hasta hoy de haber sido los únicos políticos que en los ocho años de gobierno de Uribe no se enfrascaron en la polarización que dividió al país entre uribistas y antiuribistas. "Yo no soy ni antiuribista ni uribista" fue la frase cumbre de Sergio Fajardo que deja al descubierto el talante de estos políticos que se autoarropan también bajo el calificativo de "independientes", aunque en realidad no lo sean. (Y no lo son, porque para ser independientes hay que asumir posiciones, y eso va contra su naturaleza, como tampoco es cierto que hayan mantenido una neutralidad en la polarización durante el uribato: en el fondo, detrás de esa impostada neutralidad, los dos siempre fueron más uribistas que antiuribistas).

Para bien o para mal, su política asexuada hizo escuela y ya cuentan con varios discípulos que van por ese mismo rumbo, muy a nuestro pesar. Me refiero a jóvenes políticos con gran futuro, como David Luna, Carlos Fernando Galán y Simón Gaviria, entre otros. Todos muy preparados, bien intencionados y con un gran sex appeal personal, pero que temen comprometerse en temas nacionales, no se atreven a emitir juicios de valor que pueda demostrar que detrás de ellos hay alguna ideología y que navegan en una cómoda neutralidad para que nadie se moleste.

Ojalá estos jóvenes se bajen de ese bus a tiempo y no dilapiden su capital político como les ha pasado a sus mentores. A pesar de que Peñalosa y Fajardo salieron en hombros de sus alcaldías y de que se les reconoce que bajo su administración tanto Bogotá como Medellín se llenaron de megaobras y de bibliotecas, su carrera política, lejos de despegar, se ha ido apagando.

Ambos han ido de un traspiés a otro. Peñalosa no ha ganado ni una elección desde que salió de la Alcaldía, y me temo que va para una nueva derrota si se presenta como candidato a la administración de Bogotá. A Fajardo no solo le fue mal con su partido inventado a última hora, sino que se le esfumaron los votos que supuestamente le eran fieles en su campaña presidencial. No le votaron ni los paisas, y si quiere ganar la Gobernación de Antioquia en estas elecciones de octubre, va a tener que apercollárseles a los caciques liberales y de Cambio Radical, sus nuevos socios políticos, porque solo con su sex appeal verde no le alcanza. (Como están las cosas, hasta puede terminar apoyado por La U).
¿Y por qué no les sonríe el electorado a estos políticos asexuados si son tan buenos muchachos? Yo me temo que es por una razón muy lógica: porque de tanto andar cacareando su neutralidad, han terminado por no representar nada ni a nadie. El electorado no sabe a qué atenerse con ellos, y como son un enigma, prefiere no votar por ellos. Al fin y al cabo, en una democracia los políticos están para defender posiciones, no para evadirlas, de la misma forma que en un estado de derecho los políticos están para debatir los grandes temas nacionales y no para ignorarlos. Lo último que le puede pasar a este país es que en medio de tanta corrupción en la política, a los políticos que no lo son se les dé por envolverse en una neutralidad impostada.

La política es el arte del poder, como decía Maquiavelo. Y la base de la política son la ideas. Si se las quitamos, la política queda eunuca. Así de simple.

"Cuando la política es asexuada...", interesante reflexión de María Jimena Duzán en la revista Semana

Cuando la política es asexuada...

Por María Jimena Duzán
OPINIÓNEsos jóvenes políticos temen comprometerse a emitir juicios de valor y navegan en una cómoda neutralidad para que nadie se moleste.
 
 
http://www.semana.com/noticias-opinion/cuando-politica-asexuada/150975.aspx
 
Sábado 29 Enero 2011
Desde hace unos años vengo detectando la aparición de unos políticos que han puesto de moda la pragmática tesis de que para hacer política no se necesita tener ninguna ideología ni recurrir a ninguna teoría. Son políticos aguados, neutros, que siempre están al margen de los grandes temas del país porque no quieren que se les ubique en ningún espectro.

No se esfuerzan por tener una opinión formada de nada que les imponga asumir una posición; se distinguen por que todos ellos consideran que para ser un candidato a concejal, a alcalde o a gobernador lo que se necesita es tener las dotes de un gerente -¿para qué mas?-, y aunque casi todos ellos tienen cierto sex appeal personal innegable, son asexuados en política.

Los más preclaros representantes de esta nueva élite son Enrique Peñalosa y Sergio Fajardo. Los dos se han definido siempre como gerentes de la cosa pública y tanto el uno como el otro se ufanan hasta hoy de haber sido los únicos políticos que en los ocho años de gobierno de Uribe no se enfrascaron en la polarización que dividió al país entre uribistas y antiuribistas. "Yo no soy ni antiuribista ni uribista" fue la frase cumbre de Sergio Fajardo que deja al descubierto el talante de estos políticos que se autoarropan también bajo el calificativo de "independientes", aunque en realidad no lo sean. (Y no lo son, porque para ser independientes hay que asumir posiciones, y eso va contra su naturaleza, como tampoco es cierto que hayan mantenido una neutralidad en la polarización durante el uribato: en el fondo, detrás de esa impostada neutralidad, los dos siempre fueron más uribistas que antiuribistas).

Para bien o para mal, su política asexuada hizo escuela y ya cuentan con varios discípulos que van por ese mismo rumbo, muy a nuestro pesar. Me refiero a jóvenes políticos con gran futuro, como David Luna, Carlos Fernando Galán y Simón Gaviria, entre otros. Todos muy preparados, bien intencionados y con un gran sex appeal personal, pero que temen comprometerse en temas nacionales, no se atreven a emitir juicios de valor que pueda demostrar que detrás de ellos hay alguna ideología y que navegan en una cómoda neutralidad para que nadie se moleste.

Ojalá estos jóvenes se bajen de ese bus a tiempo y no dilapiden su capital político como les ha pasado a sus mentores. A pesar de que Peñalosa y Fajardo salieron en hombros de sus alcaldías y de que se les reconoce que bajo su administración tanto Bogotá como Medellín se llenaron de megaobras y de bibliotecas, su carrera política, lejos de despegar, se ha ido apagando.

Ambos han ido de un traspiés a otro. Peñalosa no ha ganado ni una elección desde que salió de la Alcaldía, y me temo que va para una nueva derrota si se presenta como candidato a la administración de Bogotá. A Fajardo no solo le fue mal con su partido inventado a última hora, sino que se le esfumaron los votos que supuestamente le eran fieles en su campaña presidencial. No le votaron ni los paisas, y si quiere ganar la Gobernación de Antioquia en estas elecciones de octubre, va a tener que apercollárseles a los caciques liberales y de Cambio Radical, sus nuevos socios políticos, porque solo con su sex appeal verde no le alcanza. (Como están las cosas, hasta puede terminar apoyado por La U).
¿Y por qué no les sonríe el electorado a estos políticos asexuados si son tan buenos muchachos? Yo me temo que es por una razón muy lógica: porque de tanto andar cacareando su neutralidad, han terminado por no representar nada ni a nadie. El electorado no sabe a qué atenerse con ellos, y como son un enigma, prefiere no votar por ellos. Al fin y al cabo, en una democracia los políticos están para defender posiciones, no para evadirlas, de la misma forma que en un estado de derecho los políticos están para debatir los grandes temas nacionales y no para ignorarlos. Lo último que le puede pasar a este país es que en medio de tanta corrupción en la política, a los políticos que no lo son se les dé por envolverse en una neutralidad impostada.

La política es el arte del poder, como decía Maquiavelo. Y la base de la política son la ideas. Si se las quitamos, la política queda eunuca. Así de simple.

martes, 25 de enero de 2011

JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE, CANDIDATO OFICIAL DEL PARTIDO LIBERAL A LA ALCALDÍA DE ITUANGO




Con el anuncio hecho esta semana en Medellín por el director del Partido Liberal, doctor Rafael Pardo Rueda, de que se otorgará aval como aspirante a la Alcaldía de Ituango por dicha colectividad, quedó oficializado como candidato a ocupar tan importante dignidad, nuestro copartidario JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE.

Con ideas frescas que buscan un cambio real y efectivo en el ejercicio del gobierno local, llega SUCERQUIA ADARVE a presentarse ante los electores en busca del favor popular que le permita llegar a la Alcaldía de Ituango.

El candidato liberal está rodeado por un excelente grupo de trabajo, amplio y participativo, en el que no sólo hay militantes de la colectividad roja, sino de otras agrupaciones políticas, dado el carácter abierto de su candidatura para todos los ituanguinos.

PERFIL

JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE nació en Ituango el 27 de marzo de 1969, hoy cuenta con 41 años, casado, padre de tres hijos y con formación como tecnólogo agropecuario del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.

Para fortalecer su formación académica, estudió un diplomado en gestión ambiental y ha recibido capacitación en áreas tan importantes como administración, desarrollo comunitario, técnicas de extensión rural, suelos y manejo de cultivos.

El campo es el fuerte de nuestro candidato JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE. Y ello lo avala con una amplia experiencia y una gran capacidad de servicio y entrega por la gente.

Así lo demostró en su experiencia laboral cumpliendo tareas de capacitación agrícola al servicio del Municipio de Ituango, con la vieja Umata, durante nueve años, y luego como práctico al servicio de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, durante siete años en los que les sirvió a los campesinos de Ituango y cumplió con dedicación su labor de acompañamiento y asesoría en créditos, en asistencia técnica, manejo agronómico y cultivo del café, beneficio y comercialización del grano.

JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE es el segundo de cuatro hermanos, en el hogar que formaron don RAMÓN DE JESÚS SUCERQUIA LÓPEZ y doña GABRIELA ADARVE.

PROGRAMA DE GOBIERNO PARTICIPATIVO

En este momento nuestro candidato SUCERQUIA ADARVE, con su equipo de trabajo, comenzará una serie de reuniones programáticas con las distintas comunidades, rurales y urbanas, del municipio, para una construcción colectiva de su Programa de Gobierno.

La idea es que sea la comunidad directamente la que dimensione la problemática ituanguina en este momento de nuestra historia, y al mismo tiempo proponga soluciones.

Las reuniones temáticas del candidato JOHN SUCERQUIA se dirigen en dos sentidos:
-La percepción que tiene la comunidad del municipio de Ituango hoy.
-Y la percepción de la problemática de su propio sector, barrio, vereda, corregimiento.

En ambos casos, se escucha y se toma nota de las inquietudes y propuestas de la comunidad.

Así se construye un programa de Gobierno verdaderamente participativo, al que le aportan ideas en diversas áreas de nuestra compleja realidad social, profesionales que hacen parte del grupo de trabajo de JOHN SUCERQUIA.

Así mismo, se trabaja, con base en las conclusiones que emanen de las reuniones programáticas, en la concepción de la campaña, logo símbolos y eslogan.

Lo más importante es que un grupo de ituanguinos comprometidos con el futuro de nuestro pueblo, trabajamos en el fortalecimiento de una candidatura que significa y cambio real en las costumbres políticas de Ituango.

JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE, CANDIDATO OFICIAL DEL PARTIDO LIBERAL A LA ALCALDÍA DE ITUANGO




Con el anuncio hecho esta semana en Medellín por el director del Partido Liberal, doctor Rafael Pardo Rueda, de que se otorgará aval como aspirante a la Alcaldía de Ituango por dicha colectividad, quedó oficializado como candidato a ocupar tan importante dignidad, nuestro copartidario JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE.

Con ideas frescas que buscan un cambio real y efectivo en el ejercicio del gobierno local, llega SUCERQUIA ADARVE a presentarse ante los electores en busca del favor popular que le permita llegar a la Alcaldía de Ituango.

El candidato liberal está rodeado por un excelente grupo de trabajo, amplio y participativo, en el que no sólo hay militantes de la colectividad roja, sino de otras agrupaciones políticas, dado el carácter abierto de su candidatura para todos los ituanguinos.

PERFIL

JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE nació en Ituango el 27 de marzo de 1969, hoy cuenta con 41 años, casado, padre de tres hijos y con formación como tecnólogo agropecuario del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.

Para fortalecer su formación académica, estudió un diplomado en gestión ambiental y ha recibido capacitación en áreas tan importantes como administración, desarrollo comunitario, técnicas de extensión rural, suelos y manejo de cultivos.

El campo es el fuerte de nuestro candidato JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE. Y ello lo avala con una amplia experiencia y una gran capacidad de servicio y entrega por la gente.

Así lo demostró en su experiencia laboral cumpliendo tareas de capacitación agrícola al servicio del Municipio de Ituango, con la vieja Umata, durante nueve años, y luego como práctico al servicio de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, durante siete años en los que les sirvió a los campesinos de Ituango y cumplió con dedicación su labor de acompañamiento y asesoría en créditos, en asistencia técnica, manejo agronómico y cultivo del café, beneficio y comercialización del grano.

JOHN DE JESÚS SUCERQUIA ADARVE es el segundo de cuatro hermanos, en el hogar que formaron don RAMÓN DE JESÚS SUCERQUIA LÓPEZ y doña GABRIELA ADARVE.

PROGRAMA DE GOBIERNO PARTICIPATIVO

En este momento nuestro candidato SUCERQUIA ADARVE, con su equipo de trabajo, comenzará una serie de reuniones programáticas con las distintas comunidades, rurales y urbanas, del municipio, para una construcción colectiva de su Programa de Gobierno.

La idea es que sea la comunidad directamente la que dimensione la problemática ituanguina en este momento de nuestra historia, y al mismo tiempo proponga soluciones.

Las reuniones temáticas del candidato JOHN SUCERQUIA se dirigen en dos sentidos:
-La percepción que tiene la comunidad del municipio de Ituango hoy.
-Y la percepción de la problemática de su propio sector, barrio, vereda, corregimiento.

En ambos casos, se escucha y se toma nota de las inquietudes y propuestas de la comunidad.

Así se construye un programa de Gobierno verdaderamente participativo, al que le aportan ideas en diversas áreas de nuestra compleja realidad social, profesionales que hacen parte del grupo de trabajo de JOHN SUCERQUIA.

Así mismo, se trabaja, con base en las conclusiones que emanen de las reuniones programáticas, en la concepción de la campaña, logo símbolos y eslogan.

Lo más importante es que un grupo de ituanguinos comprometidos con el futuro de nuestro pueblo, trabajamos en el fortalecimiento de una candidatura que significa y cambio real en las costumbres políticas de Ituango.

EL OPTIMISMO ANTE LA TRAGEDIA, escribe Juan Manuel López Caballero en la revista Dinero

http://www.dinero.com/edicion-impresa/columnistas/optimismo-ante-tragedia_82480.aspx


INICIO / EDICIÓN IMPRESA / COLUMNISTAS
Publicado: 01/21/2011

"El optimismo ante la tragedia

La facilidad con que ahora parecen estar de acuerdo todos los que han impuesto y manejado el modelo neoliberal con lo que en la práctica son los postulados que lo cuestionaban es, por decir lo menos, desconcertante.
Por: Juan Manuel López Caballero

Sorprendente la seguridad que muestran los gurús económicos (tanto los del 'conocimiento' como las autoridades) respecto a que la tragedia invernal será el estímulo para una reactivación económica y el relanzamiento del anhelado crecimiento del PIB. Y no porque no sea cierto, sino por dos razones que vuelven esa posición paradójica: una, porque no hacen mención siquiera de por qué solo cuando se presenta tal catástrofe se pueden tomar las medidas que producen tales efectos; la otra, porque es reivindicar la tesis (keynesiana) de que la demanda es el motor de la economía y de que por eso es determinante la intervención del Estado.

La facilidad con que ahora parecen estar de acuerdo todos los que han impuesto y manejado el modelo neoliberal con lo que en la práctica son los postulados que lo cuestionaban es, por decir lo menos, desconcertante.

La situación sería parecida a la de la Gran Depresión de los 30 o a la de la postguerra en Europa. Las teorías keynesianas que luego conformarían el análisis macroeconómico sustituyeron en ese momento la teoría prevaleciente entonces de la función del equilibrio natural de los mercados y de la oferta por parte de los particulares, como eje central de la economía. Con el éxito de esas recetas, bajo Roosevelt y el New Deal, y después para la recuperación europea con el Plan Marshall, se ratificó la conveniencia del intervencionismo de Estado usando medidas fiscales y monetarias para mitigar las recesiones y crisis cíclicas.

Pero con la caída del modelo socialista y el desbordamiento del poder, no solo del capitalismo sino de los capitalistas, se impuso como base del nuevo ordenamiento social la libre competencia, la reducción de la intervención del Estado y el imperio del Mercado bajo el modelo del Neoliberalismo.

El paralelo es aplicable tanto en cuanto a la situación del país como en cuanto a las teorías y políticas económicas que hoy prevalecen.

Pero dejando de lado lo sorprendente de esa actitud y tomando esto como un aspecto positivo, toca ver en qué medida su aplicación es reflexiva y correcta.

Una primera duda es respecto a la coyuntura que vive el país: se ha tomado como cierto que la baja inflación y la afluencia de inversión extranjera son síntomas y a la vez factores de mejoría. Pero analistas, como Eduardo Sarmiento, han sido insistentes en que la reducida alza del costo de vida se debe a la escasez de demanda, y que esta no responde a un fenómeno cíclico sino a un modelo inadecuado que no permite la reactivación y el crecimiento que el país busca. Y el hecho de que la inversión extranjera esté concentrada en la minería -petróleo sobre todo- responde solo a los altos precios y a que es aquí donde se encuentra; poco aporta del lado positivo -puesto que es una actividad extractiva que no genera riqueza ni empleo-, pero en cambio perjudica las actividades exportadoras, al estimular la revaluación del peso.

El resumen de la teoría es que el propósito debe ser aumentar la demanda agregada mediante incremento del gasto público y estímulo al consumo privado, lo cual se puede lograr en principio con mayores inversiones del Estado y con expansión del crédito, buscando por esa vía aumento del ingreso y del gasto de la población.

Pero resulta que, como lo señala Salomón Kalmanovitz, el aumento que se decretó del salario mínimo no resuelve el problema de la contracción de la capacidad adquisitiva del salario. De hecho, serias dudas se presentan sobre su constitucionalidad, puesto que el incremento es inferior al 3,48% de la inflación causada para los estratos bajos (más del 90% de la fuerza laboral pertenece a ese estrato, y más del 70% recibe igual o menos que el salario mínimo). El pequeño incremento que decretó posteriormente el presidente Santos parece solo encaminado a evitar este debate, y no a atender el aspecto social de lo que esto significa; es solo la corrección aritmética del error cometido al calcular sobre una inflación más baja de la que realmente se dio. Pero más allá de lo cuestionable social y jurídicamente de este ajuste, su efecto para la reactivación será negativo. No solo no aumenta el poder adquisitivo del bajo ingreso de los trabajadores sino que no contrarresta el efecto del aumento de la oferta de mano de obra por las inundaciones.

Desde el punto de vista de la justicia social es un elemento bueno que se grave a los ricos, no solo por ser esto 'equitativo y saludable', sino por solidaridad, para que todos compartamos los males que le caen al país. Pero desde el punto de vista económico -por lo menos del análisis keynesiano- esto no contribuye a aumentar la demanda agregada, luego no estimula la recuperación.

Otro punto a evaluar es que el sector donde se causaron los mayores perjuicios es en la producción agrícola. No se verá esto en la oferta en los mercados porque las pérdidas son sobre todo de campesinos que vivían de su pancoger; pero por lo mismo, sí en la demanda y consecuentemente en los precios. Como parte del plan de desarrollo esa 'locomotora' está descarrilada y difícil se ve cómo ponerla en marcha; la solución obvia, la importación de alimentos, puede responder a la escasez y a la demanda, pero agrava los problemas de lo que queda como producción.

Debe ser claro que solo los nuevos ingresos que se logren para el Estado podrán tener efectos económicos positivos, ya que, como lo destaca Mauricio Cabrera, el traslado de partidas para destinarlas al alivio de los damnificados cumple una función social pero no cambia las variables económicas previstas en el plan de desarrollo.

Para efectos del empleo la medida divulgada por la Viceministra de Salud es que se crearán 50.000 empleos de 'emergencia' para asignar entre los damnificados. Siendo 350.000 las familias y asumiendo que el ingreso lo producían solo en promedio una persona y media por familia (o sea, 500.000 personas) esto subsanaría apenas el 10% del empleo perdido. Más grave aún es que, según las mismas declaraciones, se les pagaría entre $250.000 y $390.000, lo cual -además de ser menos del salario mínimo y en consecuencia ilegal- implica que solo se reemplaza el ingreso equivalente al orden del 6% de lo que se pierde.

Esto refleja además la dificultad para implementar medidas para la recuperación y al mismo tiempo corregir el desequilibrio social de que los pobres siempre queden marginados o desamparados en relación a las oportunidades que da el Estado: la exclusión misma que los relega a condiciones de autosuficiencia hace que ni se considere su contribución a la economía nacional ni existan los mecanismos para que el Estado, a través y en beneficio de ellos, pueda instrumentar las políticas de reactivación (¿un campesino contratista del Estado).

Reconocer la dimensión de la tragedia y las enormes dificultades para afrontarla no debe significar asumir que cualquier solución es buena. Menos convertirla o presentarla como algo positivo. Por necesidad, todo será improvisado; pero debe serlo en un marco conceptual definido. Es más importante el socio político, en el sentido de reorientar el interés del Estado más hacia la justicia y la armonía social que al desarrollo económico, más a la atención de los marginados y excluidos que al apoyo a los que se han apoderado de él. Pero también siguiendo en forma coherente y siendo consistente y consecuente con alguna teoría económica concreta".

EL OPTIMISMO ANTE LA TRAGEDIA, escribe Juan Manuel López Caballero en la revista Dinero

http://www.dinero.com/edicion-impresa/columnistas/optimismo-ante-tragedia_82480.aspx


INICIO / EDICIÓN IMPRESA / COLUMNISTAS
Publicado: 01/21/2011

"El optimismo ante la tragedia

La facilidad con que ahora parecen estar de acuerdo todos los que han impuesto y manejado el modelo neoliberal con lo que en la práctica son los postulados que lo cuestionaban es, por decir lo menos, desconcertante.
Por: Juan Manuel López Caballero

Sorprendente la seguridad que muestran los gurús económicos (tanto los del 'conocimiento' como las autoridades) respecto a que la tragedia invernal será el estímulo para una reactivación económica y el relanzamiento del anhelado crecimiento del PIB. Y no porque no sea cierto, sino por dos razones que vuelven esa posición paradójica: una, porque no hacen mención siquiera de por qué solo cuando se presenta tal catástrofe se pueden tomar las medidas que producen tales efectos; la otra, porque es reivindicar la tesis (keynesiana) de que la demanda es el motor de la economía y de que por eso es determinante la intervención del Estado.

La facilidad con que ahora parecen estar de acuerdo todos los que han impuesto y manejado el modelo neoliberal con lo que en la práctica son los postulados que lo cuestionaban es, por decir lo menos, desconcertante.

La situación sería parecida a la de la Gran Depresión de los 30 o a la de la postguerra en Europa. Las teorías keynesianas que luego conformarían el análisis macroeconómico sustituyeron en ese momento la teoría prevaleciente entonces de la función del equilibrio natural de los mercados y de la oferta por parte de los particulares, como eje central de la economía. Con el éxito de esas recetas, bajo Roosevelt y el New Deal, y después para la recuperación europea con el Plan Marshall, se ratificó la conveniencia del intervencionismo de Estado usando medidas fiscales y monetarias para mitigar las recesiones y crisis cíclicas.

Pero con la caída del modelo socialista y el desbordamiento del poder, no solo del capitalismo sino de los capitalistas, se impuso como base del nuevo ordenamiento social la libre competencia, la reducción de la intervención del Estado y el imperio del Mercado bajo el modelo del Neoliberalismo.

El paralelo es aplicable tanto en cuanto a la situación del país como en cuanto a las teorías y políticas económicas que hoy prevalecen.

Pero dejando de lado lo sorprendente de esa actitud y tomando esto como un aspecto positivo, toca ver en qué medida su aplicación es reflexiva y correcta.

Una primera duda es respecto a la coyuntura que vive el país: se ha tomado como cierto que la baja inflación y la afluencia de inversión extranjera son síntomas y a la vez factores de mejoría. Pero analistas, como Eduardo Sarmiento, han sido insistentes en que la reducida alza del costo de vida se debe a la escasez de demanda, y que esta no responde a un fenómeno cíclico sino a un modelo inadecuado que no permite la reactivación y el crecimiento que el país busca. Y el hecho de que la inversión extranjera esté concentrada en la minería -petróleo sobre todo- responde solo a los altos precios y a que es aquí donde se encuentra; poco aporta del lado positivo -puesto que es una actividad extractiva que no genera riqueza ni empleo-, pero en cambio perjudica las actividades exportadoras, al estimular la revaluación del peso.

El resumen de la teoría es que el propósito debe ser aumentar la demanda agregada mediante incremento del gasto público y estímulo al consumo privado, lo cual se puede lograr en principio con mayores inversiones del Estado y con expansión del crédito, buscando por esa vía aumento del ingreso y del gasto de la población.

Pero resulta que, como lo señala Salomón Kalmanovitz, el aumento que se decretó del salario mínimo no resuelve el problema de la contracción de la capacidad adquisitiva del salario. De hecho, serias dudas se presentan sobre su constitucionalidad, puesto que el incremento es inferior al 3,48% de la inflación causada para los estratos bajos (más del 90% de la fuerza laboral pertenece a ese estrato, y más del 70% recibe igual o menos que el salario mínimo). El pequeño incremento que decretó posteriormente el presidente Santos parece solo encaminado a evitar este debate, y no a atender el aspecto social de lo que esto significa; es solo la corrección aritmética del error cometido al calcular sobre una inflación más baja de la que realmente se dio. Pero más allá de lo cuestionable social y jurídicamente de este ajuste, su efecto para la reactivación será negativo. No solo no aumenta el poder adquisitivo del bajo ingreso de los trabajadores sino que no contrarresta el efecto del aumento de la oferta de mano de obra por las inundaciones.

Desde el punto de vista de la justicia social es un elemento bueno que se grave a los ricos, no solo por ser esto 'equitativo y saludable', sino por solidaridad, para que todos compartamos los males que le caen al país. Pero desde el punto de vista económico -por lo menos del análisis keynesiano- esto no contribuye a aumentar la demanda agregada, luego no estimula la recuperación.

Otro punto a evaluar es que el sector donde se causaron los mayores perjuicios es en la producción agrícola. No se verá esto en la oferta en los mercados porque las pérdidas son sobre todo de campesinos que vivían de su pancoger; pero por lo mismo, sí en la demanda y consecuentemente en los precios. Como parte del plan de desarrollo esa 'locomotora' está descarrilada y difícil se ve cómo ponerla en marcha; la solución obvia, la importación de alimentos, puede responder a la escasez y a la demanda, pero agrava los problemas de lo que queda como producción.

Debe ser claro que solo los nuevos ingresos que se logren para el Estado podrán tener efectos económicos positivos, ya que, como lo destaca Mauricio Cabrera, el traslado de partidas para destinarlas al alivio de los damnificados cumple una función social pero no cambia las variables económicas previstas en el plan de desarrollo.

Para efectos del empleo la medida divulgada por la Viceministra de Salud es que se crearán 50.000 empleos de 'emergencia' para asignar entre los damnificados. Siendo 350.000 las familias y asumiendo que el ingreso lo producían solo en promedio una persona y media por familia (o sea, 500.000 personas) esto subsanaría apenas el 10% del empleo perdido. Más grave aún es que, según las mismas declaraciones, se les pagaría entre $250.000 y $390.000, lo cual -además de ser menos del salario mínimo y en consecuencia ilegal- implica que solo se reemplaza el ingreso equivalente al orden del 6% de lo que se pierde.

Esto refleja además la dificultad para implementar medidas para la recuperación y al mismo tiempo corregir el desequilibrio social de que los pobres siempre queden marginados o desamparados en relación a las oportunidades que da el Estado: la exclusión misma que los relega a condiciones de autosuficiencia hace que ni se considere su contribución a la economía nacional ni existan los mecanismos para que el Estado, a través y en beneficio de ellos, pueda instrumentar las políticas de reactivación (¿un campesino contratista del Estado).

Reconocer la dimensión de la tragedia y las enormes dificultades para afrontarla no debe significar asumir que cualquier solución es buena. Menos convertirla o presentarla como algo positivo. Por necesidad, todo será improvisado; pero debe serlo en un marco conceptual definido. Es más importante el socio político, en el sentido de reorientar el interés del Estado más hacia la justicia y la armonía social que al desarrollo económico, más a la atención de los marginados y excluidos que al apoyo a los que se han apoderado de él. Pero también siguiendo en forma coherente y siendo consistente y consecuente con alguna teoría económica concreta".

sábado, 15 de enero de 2011

SER DE IZQUIERDA, SER DE DERECHA, ARTÍCULO EN EL ESPECTADOR

http://www.elespectador.com/impreso/columna-245028-ser-de-derecha-ser-de-izquierda

 

Opinión |14 Ene 2011 - 10:00 pm

Santiago Gamboa

Ser de derecha, ser de izquierda

Por: Santiago Gamboa
HACE UN TIEMPO, EN LA PRESEN-tación de su última novela, El retorno de Los Tigres de la Malasia, el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II contó una divertida anécdota: “Cada día, al levantarme, me miro al espejo y veo a un Lucifer que me pregunta: ¿sigues siendo de izquierda?, y yo le digo: ¡pues, a huevo!”.

Para Taibo, la educación de izquierda comienza con las lecturas de la adolescencia. El antiimperialismo se aprende leyendo a Salgari, contra el modelo imperial de la Gran Bretaña del siglo XIX, con las aventuras de Sandokán y Yáñez de Gomara. ¿Y quién que haya tenido como héroe de su juventud a un príncipe malayo podrá ser racista? Robin Hood le enseña a uno que hay que ayudar a repartir la riqueza y a democratizar la plusvalía. Con Los tres mosqueteros, Dumas enseña la solidaridad, la nobleza de luchar por una causa y, en el fondo, la hermandad humana. También que las matemáticas no sirven, porque los tres mosqueteros eran cuatro. Y por supuesto, el que haya leído El diario de Ana Frank y se haya emocionado hasta las lágrimas, de joven, es improbable que sea antisemita y mucho menos nazi de grande. Ya en la adolescencia, Bertolt Brecht nos informa que es peor delito crear un banco que robarlo.
Siempre ha sido más difícil ser de izquierda, y la razón es que, si uno analiza su utopía social en lo relativo a las relaciones humanas —que por desgracia no han sido nunca reales en el socialismo real—, casi ninguna resulta ser natural en el hombre. No es natural ser generoso, solidario, comprensivo, altruista, y mucho menos antirracista, no antisemita, antimilitarista o pacifista, estar a favor de la igualdad de los sexos, de los derechos de las minorías, sean estas étnicas, culturales, religiosas, sexuales o simplemente nacionales, y todo esto en público y en privado, en el discurso político y en su casa, con sus hijos y su mujer y sus empleados. Esto se aprende. Los que tenemos hijos sabemos que estos comportamientos se enseñan a punta de insistencia y a veces con castigos y reprimendas.
Porque lo natural en un niño, si uno no lo educa, es ser egoísta, autoritario, violento, egocéntrico, déspota y grosero, envidioso y resentido, intransigente, y si es un varón será machista y agresivo, y más tarde estará a favor de la pena de muerte y de las guerras, y no le importará que los pobres se ahoguen y que los inmigrantes se pudran y odiará a los homosexuales y querrá defender un orden que él considera natural, donde el más fuerte y el blanco y el hombre es el que manda, en suma, comportamientos tradicionalmente cercanos al imaginario de la derecha. Esto no quiere decir que alguien de derecha no pueda ser generoso o solidario o incluso altruista, pero por lo general, si lo son, es por ser católicos, no porque su forma de concebir el mundo y las relaciones humanas se lo exija. Tampoco quiere decir que todos los que se proclaman de izquierda sean generosos y altruistas. Tampoco todos los católicos ponen la otra mejilla. En realidad no he visto al primero.
Por todo esto Rousseau no tenía razón: el hombre no nace bueno y la sociedad lo corrompe. Es al revés: el hombre nace siendo un monstruo y la sociedad, a veces a patadas y sobre todo con buenas lecturas, lo hace bueno, lo convierte en alguien civilizado.

SER DE IZQUIERDA, SER DE DERECHA, ARTÍCULO EN EL ESPECTADOR

http://www.elespectador.com/impreso/columna-245028-ser-de-derecha-ser-de-izquierda

 

Opinión |14 Ene 2011 - 10:00 pm

Santiago Gamboa

Ser de derecha, ser de izquierda

Por: Santiago Gamboa
HACE UN TIEMPO, EN LA PRESEN-tación de su última novela, El retorno de Los Tigres de la Malasia, el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II contó una divertida anécdota: “Cada día, al levantarme, me miro al espejo y veo a un Lucifer que me pregunta: ¿sigues siendo de izquierda?, y yo le digo: ¡pues, a huevo!”.

Para Taibo, la educación de izquierda comienza con las lecturas de la adolescencia. El antiimperialismo se aprende leyendo a Salgari, contra el modelo imperial de la Gran Bretaña del siglo XIX, con las aventuras de Sandokán y Yáñez de Gomara. ¿Y quién que haya tenido como héroe de su juventud a un príncipe malayo podrá ser racista? Robin Hood le enseña a uno que hay que ayudar a repartir la riqueza y a democratizar la plusvalía. Con Los tres mosqueteros, Dumas enseña la solidaridad, la nobleza de luchar por una causa y, en el fondo, la hermandad humana. También que las matemáticas no sirven, porque los tres mosqueteros eran cuatro. Y por supuesto, el que haya leído El diario de Ana Frank y se haya emocionado hasta las lágrimas, de joven, es improbable que sea antisemita y mucho menos nazi de grande. Ya en la adolescencia, Bertolt Brecht nos informa que es peor delito crear un banco que robarlo.
Siempre ha sido más difícil ser de izquierda, y la razón es que, si uno analiza su utopía social en lo relativo a las relaciones humanas —que por desgracia no han sido nunca reales en el socialismo real—, casi ninguna resulta ser natural en el hombre. No es natural ser generoso, solidario, comprensivo, altruista, y mucho menos antirracista, no antisemita, antimilitarista o pacifista, estar a favor de la igualdad de los sexos, de los derechos de las minorías, sean estas étnicas, culturales, religiosas, sexuales o simplemente nacionales, y todo esto en público y en privado, en el discurso político y en su casa, con sus hijos y su mujer y sus empleados. Esto se aprende. Los que tenemos hijos sabemos que estos comportamientos se enseñan a punta de insistencia y a veces con castigos y reprimendas.
Porque lo natural en un niño, si uno no lo educa, es ser egoísta, autoritario, violento, egocéntrico, déspota y grosero, envidioso y resentido, intransigente, y si es un varón será machista y agresivo, y más tarde estará a favor de la pena de muerte y de las guerras, y no le importará que los pobres se ahoguen y que los inmigrantes se pudran y odiará a los homosexuales y querrá defender un orden que él considera natural, donde el más fuerte y el blanco y el hombre es el que manda, en suma, comportamientos tradicionalmente cercanos al imaginario de la derecha. Esto no quiere decir que alguien de derecha no pueda ser generoso o solidario o incluso altruista, pero por lo general, si lo son, es por ser católicos, no porque su forma de concebir el mundo y las relaciones humanas se lo exija. Tampoco quiere decir que todos los que se proclaman de izquierda sean generosos y altruistas. Tampoco todos los católicos ponen la otra mejilla. En realidad no he visto al primero.
Por todo esto Rousseau no tenía razón: el hombre no nace bueno y la sociedad lo corrompe. Es al revés: el hombre nace siendo un monstruo y la sociedad, a veces a patadas y sobre todo con buenas lecturas, lo hace bueno, lo convierte en alguien civilizado.

sábado, 18 de diciembre de 2010

LA INSEGURA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA: NÉSTOR RAÚL CORREA EN EL MUNDO

http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idedicion=1961&idcuerpo=1&dscuerpo=Secci%F3n%20A&idseccion=3&dsseccion=Opini%F3n&idnoticia=167761&imagen=071208091228nestor.jpg&vl=1&r=opinion.php




Eclipse
La insegura seguridad democrática
Nestor Raúl Correa H
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Con las revelaciones de Wikileaks empieza a salir a la superficie una verdad incontrastable: la “política” de seguridad democrática del ex presidente Uribe no fue una política sino un improvisado arrume de iniciativas indignas, incoherentes, caóticas y cínicas.

Lo indigno: Uribe le ofreció las bases militares a los gringos, sin que éstos las pidieran. También se les solicitó a los gringos una acción directa para rescatar a sus tres secuestrados, suponemos que sobre el territorio nacional. Y el gobierno Uribe rendía cuentas a la embajada norteamericana como quien habla con el patrón, en acto verdaderamente antipatriota. Ese “diálogo” lo han tenido todos los gobiernos, y es legítimo, pero no se conocía ese desfile individual de sapos infieles. En otro tiempo todo esto se llamaba “vendepatria”. Pero hoy se llama globalización.
Lo incoherente: Uribe trató de terrorista a todo el que promovía el diálogo con las Farc y aún a los amigos del simple intercambio humanitario. Pero por la espalda él intentó un diálogo en Suecia con esas mismas Farc. Hay allí una doble moral: dialogar con la guerrilla es malo y bueno al mismo tiempo. Si lo hace otro es un terrorista; si lo hace él es un acto patriótico.

Lo caótico: el entonces ministro de Defensa, y hoy presidente, o sea Santos, al igual que Silva su sucesor, veía mal al general Padilla. También a Arango Bacci. Washington veía mal a la secretaria privada de Silva. El ex vicepresidente Francisco Santos veía mal la tolerancia de Uribe ante la gravedad del tema de las chuzadas del DAS. El inspector general del Ejército, general Suárez, veía mal todo. No había comunicación institucional. Todo era rencillas y desconfianzas personales.

Lo cínico: Uribe todo el tiempo estaba “viendo el éxito militar en términos de bajas”, a pesar de las advertencias del inspector general del Ejército sobre los mal llamados “falsos positivos”, verdaderos y cobardes asesinatos de inocentes. Las investigaciones internas sobre el tema eran obstruidas por los oficiales. La derecha radical, con militares como Rito Alejo del Río y civiles como Fernando Londoño, reproducidos en la opinión pública por Yamhure, Hernández (Saúl, no Salud) y Rangel, entre otros, justificaba o defendía estas actitudes. Al principio el gobierno dijo que era una campaña de desprestigio de ONG de izquierda. Pero ante la evidencia de los hechos pasó a decir que eran unas pocas manzanas podridas. Finalmente la realidad es que pareció una política institucional patrocinada o al menos tolerada desde arriba. En otro tiempo hubo un dictador que decía: “vayan fusilando mientras llega la orden”. Eso es cosa del pasado. En el gobierno anterior la consigna fue: “vayan fusilando y maquillando los muertos como si fuese necesaria la orden”. El cinismo, la inmoralidad y la asquerosidad de los falsos positivos sobrepasa todo antecedente de crueldad. Y eso duró ocho años, por el afán del número 1 de mostrar resultados. Cinismo puro y duro.

El gran mérito de Uribe como presidente fue su política de seguridad democrática, que buscó devolverle al país la fe en las condiciones de convivencia y en la derrota de una guerrilla furiosa y envalentonada. Pero al ver las entrañas de esta política indigna, incoherente, caótica y cínica, uno se pregunta si nos gobernó un presidente o un loquito.